| 01-01-2006 - Huellas, n.1
Claves El mensaje de la Paz El cimiento de la paz Benedicto XVI ha impreso un sello muy personal a su primer Mensaje de la Paz introduciendo la gran perspectiva de la paz vinculada a la verdad y, en contraposición, de la mentira como fuente de violencia José Luis Restán Lejos de ser una sutileza teológica, el Papa abre una ventana de aire fresco sobre un debate, el de la paz, que oscila con frecuencia entre el sentimentalismo y la ideología. Y así, comienza afirmando que «cuando el hombre se deja iluminar por el resplandor de la verdad, emprende de modo casi natural el camino de la paz». En este sentido invoca la Constitución Gaudium et Spes, del Vaticano II, que se aleja de cualquier irenismo al señalar que la paz exige el esfuerzo de conformar la historia humana con el orden divino. Verdad fácilmente comprensible Dos raíces que tergiversan la verdad de Dios Siguiendo esta línea, el mensaje señala que la recuperación histórica del verdadero rostro de Dios es el cimiento de la paz: «Dios es fuente inagotable de la esperanza que da sentido a la vida personal y colectiva; sólo Dios hace eficaz cada obra de bien y de paz». Aquí se sitúa la respuesta del Papa a la acusación lanzada desde tantas tribunas contra la religión como generadora de violencia, al tiempo que les devuelve la advertencia de la historia, porque allí donde se ha combatido contra Dios para extirparlo del corazón de los hombres, se ha llevado a la humanidad hacia opciones que no tienen futuro. Para Benedicto XVI, la construcción de la paz pasa por «el testimonio convincente del Dios que es verdad y amor al mismo tiempo», una tarea a la que invita de manera especial a los creyentes en Cristo. En este su primer mensaje de la paz, el Papa nos señala a los cristianos dos grandes tareas, la educación y el testimonio. La paz no brotará de fáciles eslóganes ni de campañas llenas de tópicos, sino de un espacio en el que trabajosa y pacientemente se abra camino la verdad de Dios, que es la definitiva y completa verdad del hombre. En esta Navidad de 2005 trabajemos por esto, pidamos por esto, suframos, si es necesario, por esto. |