| 01-05-2007 - Huellas, n. 5
Encuentromadrid 2007 Una más profunda racionalidad Las palabras de Javier Prades, responsable de CL en España, recapitulan en la clausura la experiencia de todos los que han participado en Encuentromadrid 2007 Monseñor Cañizares nos ha recordado que estamos esperando a un nuevo San Benito, es decir, que necesitamos crear espacios donde se pueda vivir la verdad sobre el hombre. Lo que más ayudará a una convivencia social pacífica y provechosa es aprender a hacer un uso de la razón y de la libertad capaz de afrontar los retos por un lado del laicismo occidental y por otro del islam, a partir del encuentro providencial entre la razón griega y la fe bíblica del que el Papa Benedicto XVI habló en Ratisbona. De esa lección venía el lema del Encuentromadrid 2007. Leo la frase más completa: «Sólo así seremos capaces de entablar un auténtico diálogo entre las culturas y las religiones, del cual tenemos urgente necesidad [...] Una razón que sea sorda a lo divino y relegue la religión al ámbito de las subculturas, es incapaz de entrar en el diálogo de las culturas. [...] Occidente, desde hace mucho, está amenazado por esta aversión a los interrogantes fundamentales de su razón, y así sólo puede sufrir una gran pérdida. La valentía para abrirse a la amplitud de la razón, y no la negación de su grandeza, es el programa con el que una teología comprometida en la reflexión sobre la fe bíblica entra en el debate de nuestro tiempo». * Este era el lema del Encuentromadrid 2007 y lo hemos propuesto en estos días, de manera especial a los voluntarios que han trabajado aquí, para que pudiéramos comprobarlo. ¿Qué hemos visto? Debemos partir siempre de los hechos, de las cosas reales que han sucedido ante nuestros ojos –no queremos ser visionarios–, muchas cosas ante los ojos de todos, y quizá muchas más ante los ojos de cada uno. Por limitarme a las cosas que hemos visto todos, a algunas de las más relevantes: * Vienen a la memoria enseguida las palabras de Benedicto XVI en San Pedro: «la original intuición pedagógica de Comunión y Liberación consiste en volver a proponer, de modo fascinante y en sintonía con la cultura contemporánea, el acontecimiento cristiano, percibido como fuente de nuevos valores y capaz de orientar toda la existencia». Vienen a la memoria igualmente sus palabras sobre don Giussani cuando decía: «herido por el deseo de la belleza, pero no de una belleza cualquiera. Buscaba la Belleza misma, la Belleza infinita que encontró en Cristo». Esa belleza se ha manifestado aquí de manera excepcional con un músico, un violinista armenio y su grupo de cámara, dotado de un envidiable dominio de la técnica instrumental y una humanidad todavía más grande, capaz de encandilar a los niños, y a todos nosotros, tocando en este salón a oscuras y haciendo hablar a su violín con una belleza irresistible. Y se ha manifestado en la belleza que despierta nuestro planeta, la Tierra, cuando nos damos cuenta de que es una morada para el hombre, como nos ha enseñado la exposición de la Asociación Universitas. * Hemos visto la sucesión de encuentros del ámbito CdO, con personas tan queridas y admiradas como Lorenzo Crosta o Mauro Inzoli, que nos han dado testimonio de la caridad cristiana en el trabajo con minusválidos físicos y psíquicos y en la acogida o adopción de niños en las familias. A este pequeño e incompleto catálogo de actos se pueden sumar todos los demás eventos, y la serie de encuentros, relaciones personales que se han tejido como una verdadera red de amistad y de afecto en estos días. |