| 01-03-2008 - Huellas, n. 3
Editorial La imponencia de un hecho, en primer lugar. Un hecho que nos deja sin respiración, como sucede cuando se hace evidente que Otro está guiando la historia. Pero también, junto a este hecho, la certeza de un testimonio. La profundidad absoluta de un juicio. «Hemos encontrado todo lo que necesitábamos». Todo. Porque Cristo abraza todo verdaderamente, y la fe se convierte verdaderamente en criterio con el que afrontar y conocer todo: la vida, los deseos, las expectativas y el compromiso político. «Las lágrimas de veinte años de lucha por la construcción de nuestras casas y de todo nuestro movimiento», como dijo Cleuza. Todo. Una sola cosa es necesaria, y nada queda al margen de este encuentro. Hasta el punto de confiar en Sus manos tu persona y la obra que estás construyendo, con sus veinte años de historia y cincuenta mil amigos. Ante este hecho no se pueden extraer conclusiones de forma mecánica. No se puede aplicar ningún esquema. Sólo estupor y petición. Y también gratitud por los testigos que te reclaman a Cristo, el Hecho que construye la historia. Los conoceremos en España gracias a EncuentroMadrid 2008, el próximo mes de abril. |