| 01-02-2009 - Huellas, n. 2
CAMPAÑA DE HECHOS Finalizado el verano, a la vuelta del Meeting de Rimini, un grupo de amigos de Madrid deciden emprender una iniciativa que pronto llamarían “Campaña de Hechos”. En Rimini tuvieron la oportunidad de ver a muchas personas que en situaciones realmente difíciles afirman con serenidad, certeza y, lo más sorprendente, con alegría, que su vida tiene un valor infinito. En marcha. Empiezan así a organizar el primer acto. No saben a dónde les llevará esta iniciativa, pero sí que es una ocasión para entender mejor lo que viven y desean. Maddi y Giga, dos arquitectos de Milán, diseñan el panfleto y el logo. Se encuentran a menudo para discutir la propuesta y poner en marcha la campaña. Cada uno se implica en lo que puede y sabe, bien escribiendo o preparando un aperitivo para finalizar el acto. Algunos se ocupan de la logística, otros crean la asociación, la página web, el correo electrónico. Están entusiasmados. Leen el periódico o ven la televisión comparando todas las noticias con los hechos que les están cambiando la vida. Raúl escribe a Fide Mirón, una mujer que sufre una forma grave de porfiria, una enfermedad metabólica, y empieza una preciosa relación. Otros proponen para los próximos actos nombres de personas que conocen o de las que han oído hablar. Una gran ayuda. José Miguel García, desde Jerusalén, les ayuda a no perder el rumbo. Con afecto de padre, les recuerda que «el entusiasmo con el que se empieza una iniciativa u obra siempre debe purificarse, porque si con el tiempo no se maduran las razones, la adhesión decae. El esfuerzo y el sacrificio, en este sentido, son una ayuda para madurar nuestras decisiones. Hay que obedecer a la realidad, pues en ella el Señor se manifiesta. Lo que hacéis lo ha suscitado Él, y Él también debe guiarlo. Si no, se convierte en un proyecto vuestro y entonces sirve de poco. Cuidad las relaciones que se van suscitando. Sean ocasión para ir tejiendo una red de relaciones que favorezcan la creación de un pueblo, que se define por un ideal común y una construcción común. Que cada encuentro sea ocasión para abrazar la humanidad que encontréis, como hizo Cristo con los que fueron sus contemporáneos. Fue ese abrazo el que dilató esta humanidad verdadera y bella que nos ha alcanzado también a nosotros». Primer hecho. 12 diciembre 2008. Salón de actos del Colegio Newman. Proyección del reportaje sobre “las mujeres de Rose”, una enfermera, miembro de la ONG AVSI, que en Uganda asiste a los enfermos de sida. Empieza el acto con una canción: The things that I see (Las cosas que veo) que narra la curación del ciego de nacimiento. Jesús le cura y él va contando a todos lo que le ha sucedido. Lo mismo que les ha pasado a estos amigos. Un hecho. Segundo hecho. 14 febrero 2009, a las 12:00 horas. Salón de actos del Colegio Newman. Carlos, un amigo sordomudo que se está quedando ciego, nos cuenta el milagro de su vida, llena de esperanza y de fe. En barcelona. Lo mismo que ocurrió en Barcelona, donde padres, profesores, alumnos y antiguos alumnos pudieron escuchar el testimonio de Memé, una chica de 28 años que vive en silla de ruedas, y que sólo puede mirar y hablar. El resto de su cuerpo no la obedece. Pero, ante los 220 asistentes, dijo: «A mi vida no le falta nada, yo vivo una vida plena. Sigo pidiendo cada día la curación, pero si no me curo en esta vida lo haré en la vida eterna». No hubo preguntas, porque ante un hecho así sólo cabe un silencio conmovido. |