España
11-M
Reseña de prensa razonada
a cargo de José Luis Almarza y David Blázquez
Precisamente por lo que somos
Creo que los ciudadanos saben que las bombas
del 11-M son una agresión
frontal a la democracia, a la convivencia, a la libertad... No nos confundamos:
esto no es una respuesta a la participación de España en la guerra
de Iraq, sino un ataque esencial a lo que somos.
La vida,
Rosa Montero, EL PAÍS 16/3
El
soporte ideológico
Nuestra izquierda tiene la pretensión de hablar en nombre de la razón
universal, de interpretar el espíritu de los tiempos, de saber qué conviene
a los ciudadanos. En este sentido, la izquierda de hoy, como la de ayer no deja
de ser una impostura de consecuencias impredecibles al reducir la complejidad
de lo real a la sencillez de sus consignas ideológicas. Es cierto que
la izquierda española ha relativizado la ilusión faustoprometéica
que le hacía confiar ilimitadamente en el ser humano y en el progreso.
Y es cierto que ya no habla de las leyes de la historia que antes aseguraba conocer,
pero, no es menos cierto que, hoy como ayer, la izquierda sigue en posesión
de la verdad. Y ahí reside el peligro del pensamiento único realmente
existente que, al inocularnos el virus de la pereza reflexiva, nos impide comprender
la realidad.
Los agujeros de gusano
y la izquierda española,
Miguel Porta Perales, ABC 23/3
La formidable maquinaria de la mentira: el cinismo
Han sido la manipulación y la mentira, la burda utilización del
argumento de la lucha contra el terrorismo como justificación de casi
cualquier política, la abusiva ocupación de los medios de comunicación
públicos y privados, el oportunismo descarado y la arrogancia pueril lo
que les ha costado el poder a quienes ayer lo perdieron.
De la mentira,
Juan Luis Cebrián, EL PAÍS 15/3
Transferencia de culpa
Entre las velas de la Zona Cero de Atocha hay carteles que increpan al presidente
como culpable de la carnicería. Un hombre que ha arrinconado a los terroristas,
ha combatido a sus cómplices y honrado a sus víctimas está siendo
alanceado como un felón por gentes airadas que necesitan un reo en el
que castigar su desamparo... este linchamiento ingrato y desproporcionado es
fruto del horror y de la turbación, pero también hijo del odio
y la venganza.
El linchamiento,
Ignacio Camacho, ABC 17/3
Las raíces del vuelco 1
En países de democracia sólida, es relativamente indiferente el
partido que gane. En España, no. Aunque el Partido Popular quizá haya
querido acabar con el ejemplo de su centrismo con la división ideológica
izquierda-derecha, aquí está todavía muy viva, pues la izquierda
no está dispuesta a renunciar a ella, como se ve todos los días.
Salvando las diferencias, sigue en 1934 y quiere la revancha. A ello ha contribuido
el centrismo, al entregarle el mundo de la cultura y proteger la cultura de izquierdas.
La democracia es un régimen en el que la opinión pública
es la reina y la lucha política es hoy sobre todo lucha por la cultura
y esto, que entiende muy bien la izquierda, no lo ha entendido ni lo entenderá jamás
el PP. No importa que lo entienda la derecha actual, intelectualmente superior,
pues, en una nación donde todo depende directa o indirectamente del poder
público, si el partido que la representa se inhibe o prefiere halagar
y cambalachear con el “progresismo”, no puede influir en la opinión.
Es natural, pues, que la opinión pública desorientada y abrumada
durante muchos años por la propaganda de la izquierda, por muy demagógica,
retrógrada y reaccionaria que sea, llegado el momento se muestre indecisa
o favorable a quien le dice las mismas cosas que oye y lee continuamente, que
le suenan más.
Encuestas y elecciones,
Dalmacio Negro,
LA RAZÓN 9/3
Las raíces del vuelco 2
Se dice que al resultado de una batalla contribuyen tanto el vencedor como el
vencido. Sobre los méritos del vencedor no hace falta hablar: se han basado
en la demagogia más agresiva y desvergonzada, confirmando que en España
la izquierda sigue siendo extrema. Pero ésta no tendría por qué haber
triunfado si no le hubiera ayudado tanto el PP. ... No se han percatado aún
de que, por mucha mansedumbre que mostrasen y mucha información que suministrasen,
iban a ser tachados igualmente de asesinos, franquistas, autoritarios, mentirosos
y crispadores. Han ignorado la capacidad de la demagogia para enturbiar la percepción
de millones de personas.
Contribuciones a la derrota, Pío Moa, Libertad digital 15/3
Repudio y vulnerabilidad
Nada sería más calamitoso que ocultar la grave crisis de identidad
de un viejo continente que ya no sabe, o no sabe aún, decir «yo».
...Es forzoso constatar hasta qué punto la banca de Frankfurt, los despachos
de Bruselas y el Parlamento de Estrasburgo gestionan un desierto conceptual.
Occidente contra Occidente,
André Glucksmann,
TAURUS p. 19
La cultura del nihilismo
La guerra fría dejó diseminada tras de sí una multitud de
guerreros sin causa, hijos perdidos, militares que no estaban en activo, aguerridos
y movilizables, dispuestos a todo y, por tanto, a lo peor. Los europeos, olvidadizos
en lo que se refiere a sí mismos, no tienen por qué sorprenderse
cuando... la locura de los militantes nihilistas se repite y se globaliza sobre
estandartes diversos e intercambiables, negros, rojos, verdes...
La peste terrorista, André Glucksmann,
LA RAZÓN 14/3
La censura
Tenemos que aceptar que nos encontramos ante algo que es el mal. Y utilizo este
término adrede, conscientemente, porque el mal es el término al
que se recurre cuando faltan los conceptos, fallan las explicaciones. El mal
no se puede reducir al principio de causalidad. Existe, y no sabemos por qué.
...hoy el terrorismo es un fenómeno que no se puede reducir a una explicación:
no es el Islam, no es la desesperación. Es la capacidad de matar sin límites.
Per Finkielkraut l’Europa é vile,
non sa riconoscere il male e cerca solo giustificazioni morali,
Francesca Pierantozzi,
IL FOGLIO 18/3
¿El totalitarismo triunfa?
...el problema esencial seguirá siendo el mismo: si una sociedad puede
vivir en libertad condicional sin dejar de ser libre e incluso sin dejar de ser
sociedad para convertirse en granja bajo supervisión totalitaria. Y es
que en las sociedades acomodadas, el simple afán de sobrevivir en las
personas y en los grupos humanos suele conducirlos a tratar de arreglarse con
quien amenaza destruirles.
Protectorados,
Federico Jiménez Losantos,
EL MUNDO 15/3
La tarea de educar
Ahora lo más sabio es vacunar contra el virus del odio y del rencor a todos los
presuntos afectables por el furor terrorista... Para alcanzar unos niveles aceptables
de convivencia social, respeto mutuo, progreso económico y cohabitación llevadera
bastarían unos años de buen gobierno y educación paralela de la ciudadanía. Situándose
en el polo diametralmente opuesto al vivero donde germinan y crecen los alevines
del terrorismo. ... «¿Quién puede perdonar los pecados sino sólo Dios?», le preguntaron
a Jesús, y él contestó perdonando a renglón seguido al paralítico presente, acreditando
así su divinidad, esto es, su grandeza, su misericordia y su inmenso poder. El
perdón de Dios no es solo un cambio de talante favorable a nosotros; es, sobre
todo, arrancarnos de cuajo el mal del corazón humano y dejarlo bruñido como el
oro de ley. «Arrancarás de cuajo el corazón soberbio y harás un pueblo humilde
de corazón sincero». Las flores del bien, Antonio Montero Moreno,
ABC 25/3