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11-M:
Publicamos algunos de los numerosísimos mensajes recibidos a raíz
de los atentados
Nos juntamos para rescatarnos mutuamente de la nada que nos amenaza por todos
lados. En estos momentos de prueba la comunidad de Nueva York os abraza en solidaridad,
sostenida por la fe en la santísima Virgen, rogando que por su intercesión
el Espíritu Santo manifieste la presencia del Señor y su victoria
sobre la nada.
Lorenzo Albacete,
Chris Bacich,
Giovanni Cesana,
John Fields,
Riro Maniscalco,
Angelo Sala,
John Touhe
Queridos amigos: Que el drama que vive el pueblo español tras el atentado
ponga fin al horror de la violencia que destruye la humanidad del hombre y Dios
abrace en su misericordia a todas las víctimas. La comunidad de Jerusalén
reza hoy por ellas.
Con amistad, unidos en la oración,
Sobhy Makhoul
Muy queridos amigos: Hemos sido golpeados esta mañana por la dramática
noticia de los atentados en Madrid. Lo primero que me ha venido a la mente es
la frase del Papa por los hechos del 11 de Septiembre, la cual hemos usado también
nosotros en el juicio público que sacamos la semana pasada por los hechos
de violencia en Venezuela: «El Mal y La Muerte no tienen la última
palabra». Cuenten con nuestra oración, en comunión.
Toda la comunidad de CL en Venezuela
Queridos amigos: Queremos simplemente expresar nuestra cercanía en un
momento tan dramático de vuestra y nuestra historia. Sentimos que vuestras
heridas son nuestras y suplicamos a la Virgen para que no cese de ser “fontana
vivace di Speranza” precisamente ahora, cuando todo parece ceder a la angustia
y a la desesperación. Somos uno con vosotros en Cristo.
Teresa y la pequeña comunidad de CL de Scanzano Jonico (Matera)
¡
Qué potente y destructivo es el mal! Con gran dolor nos hemos enterado
del atentado de ayer.
¡
Es cierto que sin una educación del corazón humano no puede haber
paz y justicia en una nación! Por ello, nuestra responsabilidad es más
dramática aún. En la misa que celebraremos esta tarde pediremos
por vosotros y por todo el pueblo español, para que, por intercesión
de la Virgen del Pilar, se os conceda el milagro de una presencia cristiana cada
vez más viva en vuestro país, signo y factor de esperanza para
todos. En nombre de todos los amigos alemanes, fraternalmente,
Romano
«Cambiaré vuestro luto en gozo, os consolaré y os alegraré».
Las palabras de esta antífona de los laudes del sábado confirman
nuestra esperanza. Os recuerdo con afecto.
Enrico Magistretti, Milán
Queridos amigos: Bajo el amparo de la Virgen, que es nuestra madre, nos acogemos
para recobrar la certeza de que interceda –como sólo ella sabe hacer– ante
Aquél que es el único que puede consolar y redimir. Un abrazo a
todos.
Roberta, Tíndari (Catania)
Hoy desde el amanecer las noticias me han abrumado por lo que ha sucedido en
España. No entiendo tanta crueldad, tanta maldad. Yo tengo familia allá y
sé que todos están bien, pero que están pasando unos momentos
muy duros. Pido por todos vosotros.
Irene, México
En seguida pensé en vosotros y en el dolor que compartís y tenéis
que sostener en todos los que os rodean. Nuestra esperanza es una certeza que
siempre tenemos que confiar en manos de la Virgen, todos los días, pero
sobre todo en momentos tan trágicos. Hoy más intensamente aún
por todos los que no la tienen.
Laura, Milán
Mientras el caos parece avanzar, miramos “al Señor del Cosmos y
de la Historia”. En comunión.
Emilia, Londres
Primero, gracias por vuestra espera cierta. Sin ella no sería posible
la mía. Cada vez entiendo más el valor de nuestra inexorable e
indestructible compañía, el valor de la Iglesia.
Carmen, Madrid
Estos días nos han hecho vivir una unidad muy profunda con todos vosotros.
Cuando en el 2000 estuve viviendo dos meses en Parla, todos los días iba
a estudiar al Istituto Hernán Cortes: salía de la casa a las 7
y llegaba con el tren a Atocha justo a la hora de las explosiones. El jueves
me imaginaba las caras de obreros, de empleadas, de estudiantes que estaban en
esos coches volados... ¿Qué grande es el poder del mal! Y qué potente
la invocación que repetimos con Cristo: ¡Líbranos del mal!
Con amistad.
Giovanni, Lima
Queridos amigos: Los atentados de hoy en Madrid constituyen un reclamo a una
mayor atención frente a la vida, a la memoria de Cristo y al valor de
nuestra presencia en el mundo.
Les acompañamos a pesar de la distancia y pedimos a María, nuestra
Madre, para que les reconforte en estos difíciles momentos. Mañana,
al rezar juntos el Angelus, pediremos por ustedes, para que el Señor les
guíe y brinde serenidad. Las palabras de don Gius en el mensaje de Pascua
del año pasado, cobran aún mayor vigencia.
Ana, Leticia, Yadid, Vincenzo y Rosemary, Venezuela
Aprovecho estas breves líneas, para extenderles mi “solidaridad” (no
sé que
palabra usar, porque me quedo corta) en estos momentos de desolación para
España y el resto
del mundo. Me conforta saber que ninguno de nuestros amigos fue afectado físicamente
con este acto. Dios quiera que se haga justicia y que alcancemos la convicción
de que el mal no puede ser la última palabra. Un abrazo.
Sabrina, Venezuela
Más fuerte
que la muerte
He tenido la suerte de participar con todos los que han querido de mi empresa
en un acto de repulsa por los atentados de ayer. Simplemente hemos salido a la
calle en silencio, 10 ó 15 minutos. Se han parado los coches en la Castellana,
en Serrano y en Marqués de Villamagna, el silencio ha sido absoluto. El
dolor de ayer para mí, como para todos, es muy grande, pero lo que he
visto es que la vida es más fuerte que la muerte; estamos bien hechos,
ahora podemos ver con más facilidad que el límite del hombre se
topa con su ansia de infinito y que lo que salva no es la venganza, aunque la
mayoría ceda a esta tentación. Lo que salva es Cristo cuya presencia
hoy pido con especial énfasis.
Luis, Madrid
¿Es esto la nada?
El 11-M fui a trabajar como de costumbre. Llegué a la oficina y me enteré de
lo ocurrido en Madrid. Los compañeros/as de la oficina seguían
los trágicos acontecimientos a través de varias radios. La cifras
de la masacre eran cada vez mayores. Se me hizo un nudo en el pecho. Los comentarios
subían de tono y eran cada vez más cínicos: que si esto
es culpa del PP, que así ya tienen las elecciones ganadas, que ahora nos
echarán la culpa a los catalanes, que ya lo decía yo, que la guerra
de Iraq no nos traería más que problemas... Estaba alucinando por
tantos nauseabundos comentarios. ¿Es esto la nada de la que hablamos muchas
veces? Me pregunté si yo también participaba de esa nada. Supliqué a
la Virgen María, fuente viva de esperanza, y lloré por aquella
gente que sufría, por los muertos, por sus familias, por la conversión
de los que pusieron las bombas, por la conversión de mis compañeros,
por la mía. Yo sólo quería abrazarlos. Al mediodía
volví a comer con mi mujer y le conté lo sucedido. Sentí que
mi debilidad es abrazada. Quisiera arrancar a todo el mundo de la nada. Sin Cristo
sería imposible estar a la altura de las circunstancias.
Ignasi, Barcelona
El día del atentado...
Queridos amigos: quiero manifestaros la alegría llena de certeza que he
experimentado al
enterarme/nos de la concepción de nuestro tercer hijo. Ha sido un milagro
patente en el que nuestra libertad y la de Dios han dicho sí. Como sabéis,
somos fieles usuarios de los métodos naturales de regulación de
la fertilidad, gracias a los cuales hemos crecido en el mutua afecto
y respeto al destino bueno de nuestras vidas, así como en la paternidad
responsable. Hemos intentado espaciar este tercer embarazo, pues nuestros hijos
tan solo tienen dos años y medio el mayor y 11 meses que va a hacer el
más pequeño. Sin embargo, el día del atentado en Madrid,
sucedió algo en mi conciencia: había pasado casi todo el día
llorando cada vez que veía
las imágenes de la brutal barbarie y no podía despegar de mi cabeza
un gran sentimiento de odio y de incomprensión. Según me iba enterando
de las víctimas que fallecían (dos mujeres embarazadas, un bebé de
7 meses...) se iba dando en mí un cambio radical. Fue el paso de no tener
en cuenta lo que me ha sucedido –el encuentro con Cristo y el descubrimiento
del bello
significado de mi vida– a, de nuevo, partir de la realidad, hecha de hombres
libres capaces de hacer el mayor mal, pero también el mayor bien; de manera
que sin más dije: «Señor, si en algo puedo colaborar o contribuir
a restituir al menos una de estas vidas, aquí estoy, sírvete de
mí, de
nosotros» (en ese momento no podíamos siquiera imaginar lo que venía
en camino...).
David y Nuria,
Coslada (Madrid)
Escuela de caridad
Los viernes en Madrid la vida pasa por un lugar donde las cosas no se disfrazan
de apariencia, ni de éxito, donde se superan los problemas de clase y
es posible respirar lo que muchos corazones anhelan. Es un lugar donde aprendo
qué es la caridad y cómo se ejerce, para luego poder así renovar
las relaciones cotidianas. No es un colegio ni tampoco una universidad, pero
tiene asignaturas muy importantes que valen para la vida. Hablo de “Bocatas” (cf.
Huellas n. 2 –2003, pp. 44-45). Jamás se me ocurriría perderme
un viernes por la tarde por lo que aprendo allí. Me sorprende la amistad
de los que la impulsan y su respuesta a una necesidad tan concreta como la soledad
y el abandono. Todo se aprende estando, no hay que ser más o menos listo.
El limite toca la vida de todos, pero es posible compartir la necesidad que acomuna
a todo hombre: la búsqueda de un sentido para la vida.
Jano, Alcorcón
Una inusitada
esperanza
Ayer falleció mi abuela Carmen. Fueron también momentos de profunda
reflexión y agradecimiento. Uno se da cuenta, más que nunca, de
la educación recibida a lo largo de estos años. Quisiera dar testimonio
de que Cristo existe y brilla en mi vida a través de personas concretas,
pudiendo así esperar algo de la misma, incluso esperar algo de la muerte.
Me he sorprendido, como nunca, observando cómo la influencia moderna y
progresista de la cultura de la muerte predomina hoy por encima de todo. En cambio,
para mi familia esta circunstancia ha supuesto la oportunidad de ver que vivir
y morir esperando algo es mucho más propio del hombre que negar lo que
sucede ante nuestros ojos y que nos atañe a todos. Con esto no espero
que ahora de golpe mi familia se convierta al catolicismo, simplemente afirmo
que han reconocido algo de “extraño” en esta compañía
y en esta mirada. Cuando la compañía de seguros encargada de todos
los trámites del entierro y demás parafernalias, se afanaba por
ofrecer cualquier tipo de producto o de servicio (por no decir función
teatral) con la única pretensión de camuflar que mi abuela había
muerto, pensé: «¡Qué curioso, la cultura de la muerte
no soporta la muerte!». La Iglesia es sabia y me ofrece un lugar en el
que ningún aspecto de mi persona es obviado, y me testimonia a diario
que Cristo, Él mismo, nos abre la puerta de la felicidad eterna. Por si
fuera poco, además nos perdona sufriendo por y con nosotros.
Néstor, Barcelona
Mi trampolín
Esta es mi querida segunda patria, donde Cristo se luce interviniendo de modos
inesperados. Es bien generoso y creativo con Su novedad. Me atrevo a decir que
con mis amigos americanos la apertura y la sencillez inicial no siempre llevan
a una pertenencia sólida y confiada. Estamos muy dolidos con heridas causadas
por fenómenos que se dan también en Europa: el desmoronamiento
de la familia, la ideologización de la educación, la presión
de los medios para introducir la cultura gay y las diferencias económicas.
Deseo para mis amigos y para mí que el poder del cambio que trae la relación
con Cristo a través de nuestras comunidades nos transforme y transforme
los que, para mí, son dos aspectos importantes de nuestra vida aquí:
el ambiente del trabajo, que con su mentalidad competitiva reduce el valor de
la persona a su éxito, y la inestabilidad afectiva. De ahí la tentación
de hacer de la Iglesia un refugio ante la confusión cultural y social
o una contracultura que no está abierta al ecumenismo de Giussani. La
respuesta o la búsqueda de solución puede llevar a dos extremos:
la reactividad, como la que Giussani advierte en Utopía y Presencia (el
texto del encuentro de los universitarios de 1976) o una ingenuidad por ignorancia
o deseo de poder. Estas reacciones ante la crisis de una cultura cada vez menos
cristiana hacen que la batalla cultural dentro de la Iglesia la decidan por estos
lares por un lado los conservadores, como Novak y Weigel, y por otro, los liberales
que dominan la universidad, a lo Curran. Estoy algo perpleja –no escandalizada– de
que más allá del asombro ante lo que hemos encontrado, puesto que
sin duda en EEUU se dan encuentros providenciales, aun así nuestra amistad
nos puede llevar a encerrarnos, quizá por temor ante un mundo hostil.
Es como si el asociacionismo de la parroquia pudiese quizás dar paso al
movimiento como asociación. Algo me resulta incómodo al respecto,
aunque no me atrevo a compartir todavía un juicio que no es aún
claro con mis amigos, para los que yo acabo de llegar al movimiento... sólo
llevo aquí desde el 99. Para mí el carisma es un trampolín
estupendo que me lanza a crecer en mi pasión e interés por todo
lo que me rodea, desde las personas y estudiantes hasta los aspectos de la historia
y de las culturas norteamericanas. Sin duda, descubrir por qué Cristo
es un evento es lo único que puede rescatar lo humano de las ruinas. Lo
digo por mi propia experiencia familiar, ya que mi hermana, después de
30 años, ¡se divorcia! ¡Qué piedad me da el Ser ante
esta nulidad!
Patricia, Washington
Por la unidad
En febrero celebramos juntos la misa por el aniversario de la Fraternidad, aquí en
Chincha, una provincia que se encuentra a 200 kilómetros de la capital.
Trabajo aquí desde hace medio año. Invité a todos mis compañeros
de trabajo, con el mismo volante que utilizaron en Lima pero solo cambié el
nombre de la iglesia y la hora. Seis personas acudieron a la cita y me pareció conmovedor
que mis amigos hayan rezado por la unidad de los cristianos, especialmente entre
católicos y ortodoxos en Rusia, tal como pedía la intención
de don Giussani.
Paola, Chincha (Perú)
Se puede amar así
Querido Don Gius: Hace años cuestionaba con escepticismo, envidia y dolor
tu afirmación de que «Todo es gracia». No dejaba de tener
delante mis limites y los de los demás. Entonces pedí que algo
me moviera y me hiciera ver lo atractiva que es la realidad, pues por más
que me esforzara no lograba cambiar. Hoy, aunque las circunstancias sean dolorosas,
puedo repetir con tranquilidad y alegría: «¡Qué bello
es el mundo y qué grande es Dios!». Tengo 34 años, me casé con
Gustavo hace ocho. Tenemos seis hijos: Agustín, Ignacio, Santiago y esperando
un cuarto hijo llegaron Francisco, Lucio y Verónica (trillizos, dos de
ellos sufren diferentes discapacidades de origen neurológico) Una realidad
muy exigente y a veces momentos desbordante. A pesar de que para nosotros es
complicado salir de viaje y estar fuera de casa sin la ayuda que habitualmente
tenemos, decidimos ir a las vacaciones de CL en Córdoba. Nada más
llegar, pedimos colaboración porque no dábamos abasto. La respuesta
fue desmedida, inclusive de gente que no nos conocía. Sobraron brazos,
estuvimos permanentemente acompañados. Es evidente que cuando uno pide
recibe siempre más. Dios me muestra cómo dependo de Él en
tanto que dependo necesariamente de otros. Confío entonces en que todo,
en el fondo, está en sus manos, que nada escapa a sus planes y que mis
hijos también dependen de Él, son protegidos por Él. Durante
las vacaciones, reflexionando juntos sobre tu carta al Papa con ocasión
del aniversario de su Pontificado, empecé a comprender que para que exista
el amor basta sólo con una persona; no es necesario que el otro me corresponda
de alguna manera o que cambie según mi ideal. Puesto que yo he sido y
soy amada y abrazada tal como soy, sin que se me pida nada a cambio, puedo abrazar
a otros sin pretensiones. Lo que más me asombra es darme cuenta de que
nada de lo que tengo es fruto de mi esfuerzo, no es un logro personal, es un
regalo gratuito.
Cecilia, Buenos Aires (Argentina)
En las nuevas
catedrales
El Coro Memorare está conformado personas que se reúnen en un grupo
de fraternidad con el fin de llevar a su mas alto término el canto, tal
como nos enseña don Giussani. Las Presentaciones de este coro tuvieron
lugar en las fechas previas a la Navidad. Las urgencias de las compras navideñas
se vieron interrumpidas por un anuncio distinto que recordaba al verdadero protagonista
de estas fiestas. En medio del ruido del ambiente empezaba una música
del cielo, canciones de la más rica tradición de la Iglesia y de
la cultura paraguaya empezaban a deleitar los oídos de quienes presurosamente
entraban a realizar sus compras en dos de los más modernos y concurridos
Centros de compras de Asunción. Estas canciones hoy casi olvidadas, pero
de las cuales el corazón del hombre no puede dejar de tener nostalgia
así como la tiene del Infinito, transformaron el ambiente. Numerosos niños
quizás escuchaban estas canciones por primera vez y comenzaron a tararearlas.
Al final, la lectura del Manifiesto de Navidad, con las palabras del Papa y de
don Giussani, fue la confirmación plena de que el anuncio de Cristo es
para el mundo.
«
Han anunciado a Cristo en este lugar» decía emocionado don Danilo,
minutos después del merecido agasajo a los miembros del Coro Memorare,
que había sorprendido a todos con este hermosísimo e inesperado
regalo. Y Lua, explicaba: «Hemos querido cantar en estos Centros comerciales,
ya que para el mundo son como las nuevas catedrales».
Pedro Kriskovich, Asunción (Paraguay)
Pertenecer
Querido don Giussani: Hoy, después de varios días de casi absoluta
distracción, he tenido la oportunidad de confesarme y leer Huellas. Gracias
a tu intervención Oboedientia et pax (cf. noviembre 2003, p. 1), he tenido
ante mis ojos nuevamente la evidencia de que la paz –siempre que la he
experimentado– nace de saber que pertenezco; que más allá de
mis buenas acciones o de mis límites, pertenezco a Cristo gracias a este
pedazo de pueblo y, concretamente, gracias a ti.
Un hijo tuyo (Panamá)
La última palabra
El padre de Silvia, la única víctima española de los atentados
del 11-S en Nueva York, escribió una carta a las personas afectadas por
los atentados perpetrados en Madrid y a sus familiares. El texto, del que publicamos
algunos pasajes, se difundió a través de Cáritas.
Mi querido amigo: Millones de personas están expresando su solidaridad
con cada uno de vosotros como víctima de los terribles atentados de Madrid.
Quiero que sepas que yo también estoy contigo. Si no lo hiciera sería
además un egoísta, pues no estaría correspondiendo a las
muestras de solidaridad que recibí cuando el 11-S mi hija Silvia y su
marido John fallecieron como consecuencia del terrorismo, entonces en las Torres
Gemelas de Nueva York. Pero quiero también que sepas que somos muchos
los que hemos rezado por ti y por cada uno de los afectados, y lo seguimos haciendo.
...la última palabra no la tiene la muerte, sino la misericordia infinita
del Señor, que es más grande y más fuerte que todo el mal
del mundo. Espero que esa fe en Dios sea, también para ti, la gran ayuda
que se necesita para superar los difíciles momentos. A mí me ayudó a
superar los sentimientos de rencor y de venganza. ... El ser víctima del
terrorismo cambia nuestras vidas, pero no necesariamente a peor. Deseo que sepas
que mi vida cambió después del 11-S. Me ayudaron el apoyo que recibí y
la acogida que tuve en mi Parroquia y encontré fuerzas para salir de mi
angustia.
José Luis de San Pío
Un signo en el mundo
Publicamos una carta dirigida a los Memores Domini con ocasión de
la apertura
de su casa en Valencia.
Queridas amigas: He tenido noticias de la apertura de vuestra casa en Valencia,
y quiero unirme, en nombre de la Asociación Católica de Propagandistas,
a la alegría que ello supone en vuestro movimiento. (...) Al abrir vuestra
casa, queridas amigas, abrís un lugar de oración y un signo de
que Cristo es capaz de enamorar y de llenar el corazón de los jóvenes
del siglo XXI. Acudo, pues, a vuestro hogar dentro de la comunión de la
Iglesia, en demanda de vuestras oraciones por la A. C. de P. , para que Dios
se digne extender su reino a través de nuestras Obras. Y, al mismo tiempo,
para agradeceros la radicalidad de vuestro seguimiento de Cristo, de vuestra
vida sostenida por la dulce presencia del Amado. A todos nos conforta en nuestra
esperanza ver que es posible vivir en la tierra la promesa cristiana. A modo
de embajada que suavice mi atrevimiento, os envío dos libros del P. Marko
Rupnik, S. J., otro enamorado de Jesús que, a través de la luz
y del color, hace sensible lo que vosotras hacéis con vuestro testimonio:
la «belleza que salva al mundo». Tened la seguridad de que estaréis
presentes en mis oraciones, para que Cristo os dé el ciento por uno en
esta vida, encomendándoos de una manera especial a su madre, la Virgen
de los desamparados. En la certeza de nuestra profunda unión en Cristo,
recibid el cariño de
Julián Vara Bayón, Madrid
Queridos amigos:
Os agradecemos de todo corazón vuestra cercanía, vuestra amistad,
vuestra oración. En estos días tremendos de violencia y confusión,
que afectan a todos, hemos tenido un lugar al que mirar, y del que aprender el
significado de las cosas. Cristo presente en esta compañía ha hecho
posible que no nos arrastre el torbellino del mal.
La cercanía de don Giussani, de nuestros amigos de Milán, y de
todos vosotros nos sostiene. Seguid pidiendo por todas las víctimas y
sus familias, por la paz y el bienestar del pueblo español.
Comunión y Liberación - España