Holanda

Para los holandeses la Unión Europea ha sido siempre en primer lugar un proyecto económico. Esto se ha podido ver recientemente cuando sus políticos han dado la voz de alarma porque Francia y Alemania no mantenían las normas del pacto de estabilidad. Con frecuencia se escuchan voces que discrepan con respecto al aumento de la contribución a la Unión. Además hay un número considerable de holandeses que preferiría volver al sistema de la moneda nacional. No hay mucho entusiasmo por el ingreso de países católicos como Polonia, Eslovaquia o Hungría, porque, siendo Holanda el país más secularizado de Europa, se teme la influencia de la Iglesia en los nuevos Estados miembros. De hecho, fueron parlamentarios holandeses los que pidieron la suspensión de la representación del Vaticano en el Parlamento europeo.
Ben van de Venn

Polonia

El interés de los polacos por las elecciones europeas es escaso, puesto que copan la atención los problemas de política interna. Esta situación se debe también a la falta de informaciones sobre la importancia, el papel, la competencia y la responsabilidad del candidato electo en un organismo internacional tan complejo. Dado el dominio de la izquierda comunista en la política y en los medios de comunicación, es lícito pensar que el escaso nivel de información sea fruto de una acción premeditada. Lo cual explica por qué el debate no se está centrando en conocer las ventajas y dificultades de una posible incorporación a la Unión. La única voz que se oye es la de los que rechazan el ingreso de Polonia en la UE. La sociedad polaca ha sido ya tan probada por la historia que no querría caer nuevamente en los brazos políticos y económicos de Rusia. De aquí nace la pregunta sobre la forma en que se afrontará el desafío de la movilización social y del esfuerzo sistemático para la libre iniciativa de las personas y de las comunidades locales.
Cristof Prokop