Testimonios
Una nueva forma de vivir trabajo y familia
El encuentro con el movimiento ha cambiado radicalmente su manera de
vivir la vida cotidiana: las relaciones, la elección del trabajo,
el uso del dinero...
Lo extraordinario se vive dentro de la normalidad
Francis Nkafor
Conocí el movimiento en 1991 y casi al tiempo comencé a
trabajar para AVSI. Al acabar la secundaria me contrataron en un ambulatorio
donde trabajaban algunas personas de CL.
Desde 1993 participo en la Asamblea de Responsables en La Thuile. Lo que
me llamó enseguida la atención fueron los amigos de mis
amigos, especialmente las familias jóvenes. Me produjo una impresión
muy fuerte, una gran emoción, porque era un sueño que yo
tenía, pero me parecía un deseo imposible de realizar en África.
En el año 2000 (me acuerdo muy bien, era la cuarta vez que iba
a Italia) decidí casarme, aunque sabía que era una locura
porque seguía estudiando –trabajaba y estudiaba a la vez
en una universidad a distancia– y no tenía dinero. Pero al
final me casé... con la mujer que amo. Todos a mi alrededor pensaban
que era una locura, sobre todo por motivos económicos; en cualquier
caso, salimos adelante y tenemos un hijo que nació el 26 de agosto
de hace dos años, precisamente cuando yo estaba en La Thuile.
Compartirlo todo
Esto también parecía una locura: estar a miles de kilómetros
en el momento en el que nacía mi primogénito. Habíamos
decidido juntos que yo fuera a Italia. Por dos razones: en primer lugar,
porque nuestra familia nació precisamente gracias a esta experiencia
y en segundo lugar, porque esta experiencia nunca nos deja solos. Si quitáramos
la experiencia de CL de nuestra familia, todo se derrumbaría. Para
hablar de mi familia tengo que hablar del movimiento.
Lo puedo explicar mejor con algunos ejemplos. No somos ricos, somos una
familia normal, pero somos muy felices porque siguiendo las indicaciones
que recibimos hemos construido una casa donde existe la paz, un lugar
al que deseo volver. En África la cultura es muy diferente a la
europea: el hombre es el jefe y toma todas las decisiones. Mi mujer y
yo enseñamos en la misma escuela donde yo también realizo
la tarea de administrador. Pues bien, lo ponemos todo en común
y no es ninguna complicación; yo comparto todo y cuando hay dinero
hay dinero, y cuando no... no tengo el problema de tener que controlar
la situación o de ser el jefe. Viviendo así soy feliz, precisamente
siguiendo esta experiencia. En estos cuatro años hemos vivido así;
he ido a Italia dejando a mi mujer y ella siempre me ha apoyado porque
es lo que construye nuestra casa. Cuando empecé a trabajar para
AVSI pensaba que sería un trabajo temporal, un paso para un futuro
diferente. Después de algunos años, fui a la universidad
y pude comprobar la atención muy concreta de los amigos del movimiento
que me ayudaban allí. Yo deseaba cosas grandes, quería incluso
convertirme en Ministro de economía de nuestro país y, por
tanto, no veía mucho futuro en el trabajo que hacía.
Hasta hace algunos años trabajar para las ONGs no se consideraba
nada relevante en mi país, como lo era, por ejemplo, trabajar para
las compañías petrolíferas, pero en el movimiento
oí decir que la realidad es para mí, y para realizarme a
mí mismo no tengo que huir de nada. Desde ese momento mi trabajo
cambió y lo que escuché ha revolucionado el significado
de mi trabajo con AVSI en la escuela, donde tengo más responsabilidad
y mi interés y mi compromiso son más profundos. Hoy mi mujer
y yo, junto con William y Thea, llevamos en la práctica toda la
escuela.
El valor de la compañía
El cambio en mi forma de trabajar se ha reflejado especialmente en el
compromiso y en la disponibilidad. Independientemente del salario, el
trabajo me resulta verdaderamente interesante y fascinante porque me presenta
situaciones que me desafían. En la base de todo esto está la
educación que recibo: una educación que nos hace realizar
las cosas normales de una manera extraordinaria. Para acabar, aunque puede
parecer obvio, quiero decir que tengo una familia feliz y que amo mi trabajo.
Pero en el fondo, lo que es importante no es ni tener una familia feliz
ni tener un buen trabajo, sino tener amigos que me ayuden a vivir estas
cosas de manera adecuada. Así es nuestra compañía.
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