Rímini en Jerusalén

Una presencia misteriosa

Al volver del Meeting, el profesor musulmán Ali Qleibo, de la Universidad Al Quds de Jerusalén, escribió un largo artículo publicado en inglés en un periódico local. Las nuevas relaciones personales, el sentido religioso, don Giussani y la esperanza de paz. A continuación un amplio extracto

Millones de turistas disfrutan de las vacaciones estivales en la costa, bajo el sol del Adriático, desde Ancona hasta Rímini, subiendo hacia Rávena. Este verano, como viene sucediendo desde hace veintitrés años, los miembros de Comunión y Liberación se reunieron para el “Meeting de Rímini”. Más de cincuenta mil personas participaron en esta edición, convocados bajo el título: “El sentimiento de las cosas, la contemplación de la belleza”, y yo tuve la suerte de estar entre los cuatrocientos invitados.

Llegué al encuentro con un texto sobre La importancia de Jerusalén en la teología musulmana, ya que para mi intervención me habían pedido que resaltase la relevancia de la Ciudad Santa para las religiones monoteístas. Nada más llegar comprendí que estaba ante una experiencia religiosa única, dirigida al “sentido religioso” como vivencia interior personal.

Luigi Giussani
Don Luigi Giussani es la figura que da cohesión al Meeting de Comunión y Liberación.

Hace cincuenta años, se dirigía en tren a Milán cuando coincidió con un grupo de estudiantes. Hablando con ellos y respondiendo a sus preguntas, se dio cuenta de que ignoraban las cuestiones religiosas fundamentales, en concreto en lo que se refería a la experiencia religiosa más personal y profunda.

Poco después, dejó su plaza de profesor de teología en el seminario de Milán y empezó a trabajar con alumnos de bachillerato. Enseñando y compartiendo con los jóvenes sus preguntas existenciales, desarrolló una metodología propia utilizando el sentimiento de las cosas y la contemplación de la belleza como punto de arranque del sentido religioso.

Don Luigi Giussani ha publicado unos veinte libros y una innumerable cantidad de artículos, conferencias y entrevistas.

Liberación
Mientras viajaba hacia Bolonia, don Zannoni me dio el libro de Giussani El Sentido Religioso, sugiriéndome que me concentrara en el décimo capítulo para comprender el concepto de liberación. Leí ese capítulo y los demás. El problema central giraba en torno a la lógica, a sus límites y a los horizontes del conocimiento humano, para concluir que, si la lógica y la experiencia señalan hacia algo, ese “algo” no es otra cosa que el sentimiento envolvente de la presencia de “Otro”.

El hombre no está solo en el universo. Paralelamente a la existencia del hombre hay Otro, del ser trascendente. La experiencia de la realidad, las cosas, son punto de partida hacia lo trascendente, y la contemplación de la belleza es el camino racional que conduce a lo sublime. La lógica y la razón llevan a reconocer a Dios, y la liberación es la modalidad que supera todos los vínculos psicológicos, sociológicos, económicos, políticos e ideológicos.

Liberándose del prejuicio, se acepta la realidad con mente libre y corazón abierto. A través de esta “liberación” se alcanza el libre reconocimiento de la verdad, la presencia de Otro, del ser trascendente. El sentido religioso se ejerce como un acto de elección consciente.

Para un intelectual árabe, no es nueva la idea de que la esencia de la experiencia religiosa sea un sentimiento envolvente de Otro, del ser trascendente. La literatura de la era liberal, en concreto las obras de Tawfiq el-Hakim, hablan del corazón del sentido religioso como el signo de lo trascendente. Tawfiq el-Hakim y Luigi Giussani tratan a la par de protegerlo del peligro del secularismo, el comunismo y el fanatismo religioso.

Inquietud y secularismo
En El Sentido Religioso, Luigi Giussani no se dirige directamente al cristianismo, ni tampoco al judaísmo o al islamismo. Focaliza la atención del lector en lo que nuestro autor Tawfiq el-Hakin describe como el “sentido religioso”. En Giussani la conciencia del Otro como fundamento del sentido religioso personal no se refiere a los misterios cristianos, el dogma o la teología. La tesis que propone y sus argumentos lógicos señalan a ese “Más allá” al que nuestro ser está ligado.

La clase intelectual árabe, al igual que la italiana, se ha enfrentado en el siglo XX al mismo peligro: la amenaza del secularismo.

En un contexto en el que duda religiosa y ansia existencial se exaltan, Giussani ofrece una alternativa: la opción religiosa. Pero presentando una religión no como temor de Dios o fuga de la realidad, hecha de reglas, que exalta los ritos y las ceremonias.

Sus enseñanzas no son simples sermones: el sentido religioso - afirma - no puede ser estimulado ni con el miedo al Juicio Final, ni con la promesa de la recompensa eterna en el Paraíso. La base del sentido religioso es la conciencia de la presencia de Dios en el hombre como puente moral entre el individuo y el Otro, entre el individuo y su comunidad, entre el individuo y la humanidad en general, en una relación de amistad y amor.

Una atención hacia todo
El XXIII Meeting de Rímini duró una semana. Las diferentes actividades culturales comprendían conciertos de música, exposiciones de arte, acontecimientos deportivos y debates sobre temas literarios, políticos, económicos y religiosos. Los argumentos abarcaban desde el conflicto palestino-israelí hasta la poesía de T.S.Eliot, de cuadros de Paolo Veneciano a espectáculos de fado, en un ambiente de alto perfil intelectual. El Meeting está impregnado de un profundo sentido de atención hacia toda la humanidad, expresada en la variedad de los temas que se proponen.

Annalisa, mi intérprete, me explicó que el sentido religioso es el punto de partida «hacia una interacción más sensible y honesta con la totalidad de la experiencia humana. El sentido religioso conlleva una apasionada comunión con el otro».

Don Ambrogio Pisoni describió el amor y la compasión como un aspecto constitutivo del misterio cristiano, de lo «trascendente que se hace inmanente», es decir de Jesús, ya que la revelación divina y “la intervención” de Dios en la historia expresan sobre todo un acto de amor, el amor de Dios por la humanidad. Don Ambrogio lo resumió todo citando la página de la Biblia en la que Jesús dice: «Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos» (Mt 18, 20).

El Meeting para la amistad de Rímini, el encuentro de los miembros del movimiento de Comunión y Liberación es, podríamos decir en sentido amplio, un encuentro con Jesús.

Cada comunidad tiene su profeta
La idea que inspira el Meeting expresa la concepción religiosa que anima a los discípulos de don Giussani: que Dios está siempre presente entre nosotros, puesto que el sentido religioso no es una conclusión filosófica abstracta, sino una presencia que implica a toda la persona.

Giussani apunta al corazón del sentido religioso como signo del Otro en forma cristiana, es decir, lo trascendente que se hace inmanente en la naturaleza mística humana y divina de Jesucristo. El Meeting no se circunscribe a momentos de devoción, sino que entra en los detalles de la vida social y del trabajo, en la calle y en las casas.

Giussani plantea así uno de los mayores dramas del siglo XXI: mantener la fe en la lucha contra el secularismo, el materialismo histórico y el fanatismo.

Cultura, religión y comunidad
En el transcurso de una de nuestras conversaciones, don Ambrogio supo de mi papel en la universidad de Al-Quds en el desarrollo y la coordinación del curso obligatorio sobre “Las civilizaciones del mundo”, consideradas en su perspectiva antropológica. No me extrañó descubrir que estaba empleando el mismo método de Giussani. A través de una selección diversificada de música, que abarca desde Mozart hasta Schubert, desde Penderecki hasta música popular española y portuguesa, antologías literarias que comprenden fragmentos de Sófocles o T.S.Eliot, y una vasta selección de pinturas y esculturas, Giussani guía metódicamente a la persona “a través del sentimiento de las cosas y de la contemplación de la belleza” hasta crear en ella un espacio para lo divino.

Sus ideas se difunden por toda Italia a través de sus estudiantes: sus seguidores, en Milán, Ímola, Rímini o Bolonia, y en todas las grandes y pequeñas ciudades, se reúnen una vez por semana en encuentros de profundización cultural y religiosa.

Durante la reunión analizan un texto. En el diálogo que sigue, cada uno participa activamente confrontando su experiencia personal con la propuesta, coordinados por un responsable que conoce bien el método de Giussani y sus principios. La lectura no es arbitraria, es metodológica.

Pregunté sobre la financiación de la feria. Don Ambrogio me explicó que en su mayoría se trataba de aportaciones voluntarias y gratuitas, empezando por los escenarios y los auditorios que se desmontaban al final de la semana. Los chóferes, los guías y los traductores son voluntarios. En la vida diaria son profesores y empresarios, funcionarios o contables, pero en el Meeting todos trabajan sin retribución.

En Rímini me sentí como en casa y se me aceptó como musulmán, y no precisamente como expresión formal de “buena educación”. No viene del miedo o la debilidad la capacidad de la Iglesia Católica de aceptar con sinceridad a los demás como auténticos testigos de la Presencia Divina. Allí ser religioso no implica arrogancia: no se pretende someter ni hacer prevaricar a los demás; el sentido religioso no se utiliza con el fin de crear una identidad política o nacionalista. El miedo o el sentimiento de amenaza por parte de las otras identidades religiosas es ajeno al Meeting. A partir del sentido religioso, Giussani libera al individuo desde el punto de vista metodológico y presenta para los católicos, a Jesús y la Iglesia como una opción religiosa. Así sienta las bases para una identidad religiosa segura de sí; una identidad que no se siente amenazada, porque reconoce la presencia de Dios en muchas expresiones que atraviesan las diversas culturas. El método de Giussani como tal humaniza a las demás sociedades.

En mi encuentro con Su Excelencia el Patriarca de Jerusalén, Monseñor Michael Sabbah, en una conversación sobre problemas de nuestra patria, él sugirió organizar unos seminarios utilizando el método de Giussani, con el fin de reunir a jóvenes musulmanes, judíos y cristianos. Porque la religión - y éste es el principio fundamental - depende en primer lugar de la libertad. Los conceptos de “liberación” y “opción religiosa”, basados en la experiencia, son pasos necesarios para la omnipresencia de Dios en el espacio humano y en la comunidad de los hombres.

Rímini en Jerusalén
Antes de volver a Jerusalén, don Zannoni desayunó conmigo, y continuó nuestra conversación sobre Dios, lo trascendente, lo inmanente y las intervenciones divinas en la historia del hombre. Le expresé mi temor a abandonar Rímni, donde reina la paz.

«No tenga miedo - me dijo - lo que ha vivido permanecerá con usted y le llevará a empezar una nueva etapa de su trabajo. Y no olvide que nuestro encuentro en Rímini es sólo el primero».

En Jerusalén me retiré a meditar acompañado por aquellas espléndidas sensaciones aún vivas en mi memoria. «Pero - me dije - debo dejarlo y volver a la realidad». Recordé las palabras de Annalisa: «El sentido religioso no es una huida de la vida, sino un compromiso más profundo y una mayor sensibilidad hacia la realidad». Mientras me llevaba en coche al aeropuerto, pasamos junto a un terrible accidente de tráfico. De lejos podía ver a un joven que yacía inmóvil bajo su moto roja; la ambulancia acababa de llegar y un enfermero le tomaba el pulso. «No mires, impresiona» le dije a Annalisa volviendo la cabeza hacia otra parte. Ella miró, y le pregunté: «Pero, ¿de dónde sacas el valor para mirar?». «La contemplación de la belleza es un aspecto de la vida - replicó -, pero de Giussani aprendemos también a mirar su lado áspero, de la fe obtenemos el valor para mirar la realidad. La religión no es una huida, sino un compromiso total y una sensibilidad hacia la vida entera».

Estoy en Jerusalén, y continúa la guerra. Vuelvo a la Ciudad Santa herida, que sufre por la ocupación israelí; me enfrento con el odio que oprime los corazones, mientras israelíes y palestinos se incriminan mutuamente.

Recuerdo el evento de Rímini y a mis amigos de Comunión y Liberación. Y percibo que su presencia y la de Giussani en Palestina, en un posible “Meeting de Jerusalén”, podría ser un paso para reavivar la esperanza de paz en Tierra Santa.